Un bosque quemado puede tardar 50 años en recuperarse (pero los primeros brotes llegan en semanas)

Los primeros brotes verdes asoman en semanas, pero un bosque mediterráneo maduro tarda hasta 50 años en volver (y un siglo las coníferas). Te contamos cómo se cura un monte quemado, fase a fase, y cuándo necesita una mano.

Brotes verdes creciendo entre troncos quemados en un bosque mediterráneo en regeneración tras un incendio

La imagen de un monte calcinado parece el final de todo, pero rara vez lo es. Un bosque mediterráneo tiene una capacidad de regeneración asombrosa: los primeros brotes verdes pueden asomar en cuestión de semanas. Otra cosa es volver a tener un bosque maduro, y ahí el reloj corre en décadas.

En los bosques mediterráneos, tras las primeras lluvias, la vida vuelve antes de lo que imaginamos: las hierbas y los arbustos pioneros empiezan a brotar en apenas unas semanas y ayudan a estabilizar el terreno quemado. La fauna más pequeña (insectos y roedores) reaparece en unos pocos meses. Es solo el arranque de un proceso muy largo.

De 5 a 10 años para volver a ver verde

Con el paso de los primeros años, el paisaje reverdece. En un plazo de cinco a diez años el monte puede recuperar buena parte de su cubierta vegetal y ofrecer de nuevo un aspecto vivo. Pero que se vea verde no significa que el bosque esté recuperado: es solo una capa joven sobre un ecosistema que todavía se está reconstruyendo.

Hasta 50 años (o un siglo) para un bosque maduro

La recuperación completa es cosa de generaciones. Un bosque mediterráneo puede tardar alrededor de 50 años en recomponerse del todo, y las coníferas de zonas frías hasta un siglo. La fauna mayor (grandes rapaces, mamíferos y depredadores) solo regresa cuando vuelve a haber un bosque maduro que le dé cobijo y alimento. Reconstruir el ecosistema entero, con todas sus piezas, lleva décadas.

El calendario de un bosque que renace

  • Semanas: brotan las primeras hierbas y arbustos pioneros y regresan insectos y roedores.
  • Meses: la fauna más pequeña recoloniza poco a poco el terreno quemado.
  • 5 a 10 años: el paisaje reverdece y recupera buena parte de la cubierta vegetal.
  • Hasta 50 años: vuelve a haber un bosque mediterráneo maduro (hasta un siglo en coníferas de zonas frías).
  • Décadas: regresa la fauna mayor, como rapaces, mamíferos y grandes depredadores.

La sucesión ecológica, paso a paso

Los científicos lo llaman sucesión ecológica y funciona como un relevo. Primero llegan las especies pioneras (hierbas y arbustos) que retienen humedad, dan sombra y sujetan el suelo. A su amparo se instalan después los árboles y, con el bosque ya crecido, regresa la fauna que necesita madurez. Algunas especies juegan con ventaja: las encinas y los alcornoques rebrotan con fuerza desde la cepa o la raíz, mientras que otras dependen por completo de que sus semillas encuentren un suelo en condiciones.

La gravedad del incendio pesa más que el clima posterior: cuanto más severo es el fuego, más tarda el bosque en regresar, y en los casos extremos puede no volver.
Conclusión del estudio de CREAF

Cuándo el bosque no vuelve solo

No siempre gana la naturaleza. Los incendios de alta intensidad calcinan la capa fértil del suelo y dejan la tierra tan empobrecida que la regeneración se frena. A eso se suman las sequías prolongadas y un clima cada vez más cálido que reseca todo y multiplica los incendios recurrentes. De hecho, un análisis de más de 3.200 grandes incendios de todo el mundo ha constatado que, desde 2010, la recuperación va más lenta: la vegetación tarda alrededor de un 8% más en volver, la cubierta arbórea un 11% y la productividad del ecosistema hasta un 27%. En los casos más extremos, con suelos arrasados y sequía persistente, el bosque puede no volver a crecer jamás.

+27%
es lo que se ha alargado la recuperación de la productividad de un bosque (su capacidad de absorber CO₂) desde 2010, según el análisis de 3.281 grandes incendios publicado en Nature Ecology & Evolution.

Ayudar a que se cure

Aquí es donde entran las personas. La llamada regeneración natural asistida (aclarar los brotes más débiles para que los fuertes prosperen, o instalar pequeños diques y fajinas que frenan la erosión mientras el suelo se recupera) acelera el proceso. Y donde el monte no puede volver por sí solo, la reforestación con especies autóctonas le da el empujón que necesita. Casi todo ese trabajo lo sostienen cuadrillas, voluntarios y asociaciones sobre el terreno.

Un bosque quemado no se recupera en un titular: necesita años, condiciones favorables y, muchas veces, manos que le ayuden. En unbosque.es reunimos asociaciones y actividades de restauración y reforestación cerca de ti, para que echar una mano a un monte esté al alcance de cualquiera. Porque un bosque no se hereda, se cuida.

Un bosque es sombra. Es vida. Es refugio.
Un bosque empieza con un árbol.
Un bosque también necesita vecinos.
Un bosque no se hereda, se cuida.
Un bosque vale más vivo.
Un bosque no pide ayuda. La necesita.
Un bosque somos todos.
Un bosque es futuro.

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"El mejor momento para plantar un árbol fue hace 20 años. El segundo mejor momento es hoy."

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