La defensa vecinal de la Peña Oroel ante el incendio de Riglos

El incendio de Las Peñas de Riglos alcanza las puertas de la Peña Oroel, el símbolo de Jaca. Mientras casi un millar de efectivos combaten el fuego, centenares de vecinos y agricultores se echan al monte con sus tractores para abrir cortafuegos.

Cortafuego para evitar la propagación de incendios

El humo sobre la Peña Oroel se ve desde las azoteas de Jaca y ha encogido el ánimo de toda la comarca. Mientras cerca de un millar de efectivos combaten el incendio de Las Peñas de Riglos, centenares de vecinos, agricultores y voluntarios se han echado al monte con sus tractores para abrir cortafuegos y frenar las llamas a las puertas de la montaña que simboliza la ciudad.

El incendio de Las Peñas de Riglos, declarado el pasado lunes en la provincia de Huesca, se ha convertido en uno de los grandes fuegos del verano en Aragón. El domingo afectaba ya a cerca de 17.500 hectáreas (una cifra aún provisional y en aumento) y había obligado a desalojar a más de mil personas de diecinueve localidades. Un brusco giro del viento la tarde del sábado, hacia las cinco, lanzó una lengua de fuego de casi tres kilómetros que se aproximó a la falda de la Peña Oroel y disparó todas las alarmas en Jaca.

La montaña que Jaca mira con el corazón en un puño

La Peña Oroel no es una montaña cualquiera. Preside el paisaje de Jaca, aparece en postales, escudos y recuerdos de varias generaciones, y sus laderas de pinar y carrasca forman parte de la Red Natura 2000, dentro del espacio protegido de las Sierras de San Juan de la Peña y Peña Oroel. Que las llamas alcanzaran su base convirtió un incendio ya grave en algo más: la amenaza a un símbolo. En las mismas jornadas, los monasterios de San Juan de la Peña, también en la trayectoria del fuego, llegaron a estar directamente amenazados, aunque finalmente no sufrieron daños.

Los que abren el cortafuegos

Frente a esa amenaza, la respuesta vecinal fue inmediata. El Ayuntamiento de Jaca lanzó una llamada pidiendo voluntarios con tractores y herramientas, y el cupo se completó en cuestión de horas. Agricultores que conocen cada camino del monte, transportistas con sus camiones, vecinos que llenaban sus piscinas para que los helicópteros cargaran agua: una cadena de ayuda anónima se organizó en paralelo al operativo profesional. Muchos de ellos se echaron al monte, casi sin medios, a desbrozar y a abrir fajas cortafuegos que frenaran el avance de las llamas hacia sus pueblos.

Gracias a todos los voluntarios que luchan contra el fuego: con tractores, camiones, con piscinas llenas de agua o echándose al monte, sin medios y como pueden (siempre coordinados), para desbrozar y hacer cortafuegos. Gracias también a los profesionales que se juegan la vida protegiendo nuestro territorio. Sois todos héroes.

Un operativo histórico y un precio muy alto

El dispositivo de extinción alcanzó el domingo cifras muy poco habituales: alrededor de un millar de efectivos y unos cuarenta medios aéreos. La Unidad Militar de Emergencias (UME) reforzó el operativo con una cuarta sección, y Aragón activó el mecanismo europeo de protección civil, con la llegada de un centenar de bomberos franceses y un helicóptero Super Puma. El esfuerzo, sin embargo, se cobró una vida: un militar de la UME falleció y otros tres resultaron heridos al volcar su camión autobomba entre Jaca y Atarés cuando trabajaban en la extinción. El CECOPI guardó un minuto de silencio en su memoria.

La investigación judicial, por su parte, mantiene en prisión sin fianza al presunto responsable del fuego, al que los indicios sitúan en el punto de origen del incendio.

17.500 ha
es la superficie afectada por el incendio de Las Peñas de Riglos según el balance del domingo (dato provisional), en uno de los grandes fuegos del verano en Aragón.

Las claves del incendio de Riglos

  • Declarado el lunes en Las Peñas de Riglos (Huesca), afecta a cerca de 17.500 hectáreas (dato provisional).
  • Más de mil personas de diecinueve localidades han sido desalojadas.
  • Un giro del viento el sábado acercó el fuego a la falda de la Peña Oroel, símbolo de Jaca.
  • Cerca de un millar de efectivos y unos cuarenta medios aéreos trabajan en la extinción, con apoyo de la UME y de bomberos franceses.
  • Un militar de la UME falleció y tres resultaron heridos al volcar su autobomba.
  • Vecinos, agricultores y voluntarios se han sumado con sus tractores para abrir cortafuegos.

Después del fuego empieza la otra batalla

Cuando el incendio quede controlado y las cámaras se marchen, comenzará un trabajo mucho más largo y menos vistoso: el de ayudar a que el monte se recupere. Los expertos coinciden en que lo urgente tras un gran fuego no es plantar a toda prisa, sino proteger el suelo y frenar la erosión de las primeras lluvias, y esperar para ver cómo responde la propia vegetación (encinas, carrascas y pinos autóctonos rebrotan o germinan tras el fuego). Solo donde el monte no pueda regenerarse por sí solo tendrá sentido reforestar, y siempre con especies autóctonas.

Esa segunda batalla, la de la restauración ecológica, también se gana con manos voluntarias. En unbosque.es reunimos asociaciones y actividades de restauración y reforestación cerca de ti, para que la misma energía que hoy abre cortafuegos en la Peña Oroel pueda mañana devolverle el verde. Porque un bosque no se hereda, se cuida.

Un bosque es sombra. Es vida. Es refugio.
Un bosque empieza con un árbol.
Un bosque también necesita vecinos.
Un bosque no se hereda, se cuida.
Un bosque vale más vivo.
Un bosque no pide ayuda. La necesita.
Un bosque somos todos.
Un bosque es futuro.

Encuentra asociaciones cerca de ti

Busca por provincia y conecta con quien ya está cuidando el monte.

Ver todas las asociaciones →

"El mejor momento para plantar un árbol fue hace 20 años. El segundo mejor momento es hoy."

Encuentra asociaciones cerca de ti →