En una aldea gallega de apenas 16 habitantes nació en 2018 un movimiento vecinal que ya moviliza a más de 1.500 voluntarios. Su objetivo: arrancar el eucalipto de los montes, recuperar el bosque autóctono y demostrar que, donde la Administración no llega, puede llegar la sociedad civil.
La escena se repite cada temporada en decenas de montes gallegos: grupos de voluntarios armados con desbrozadoras, sierras y azadas que talan eucaliptos, retiran acacias y plantan robles, castaños o abedules en su lugar. Son las Brigadas Deseucaliptizadoras, una iniciativa impulsada por la Fundación Montescola y la asociación ecologista Verdegaia que ha convertido la restauración del bosque autóctono en una tarea colectiva y festiva.
Detrás está una idea incómoda para la Administración: la de que, ante la expansión imparable de las especies invasoras, la respuesta la está dando la ciudadanía. «Hay que actuar y, si no lo hacen las administraciones, lo hará la sociedad civil», resume Joám Evans, director de la Fundación Montescola y creador de las brigadas.
Froxán, el germen de un movimiento
El origen está en Froxán, una pequeña aldea del municipio coruñés de Lousame con unos 16 habitantes y cerca de 100 hectáreas de monte comunal. En 2006, un gran incendio arrasó buena parte de sus montes, donde antes del fuego crecía pino y que después quedaron colonizados por el eucalipto, que rebrota y se dispersa con más facilidad tras las llamas.
Para devolver esos montes a su estado original, los vecinos empezaron a organizarse: eliminan los eucaliptos y plantan especies autóctonas. En poco más de una década, y con muy pocos recursos, han transformado decenas de hectáreas de eucaliptal y masas mixtas en bosque de ribera y frondosas. El monte de Froxán fue reconocido en 2017 por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente como Área Conservada por Pueblos Indígenas y Comunidades Locales (ICCA), un sello que avala su modelo de gobernanza comunitaria.
De aquel núcleo local surgió, en 2018, la red de brigadas. Hoy suma más de 1.500 voluntarios que se desplazan por convocatorias a lo largo del territorio gallego. Cualquiera puede sumarse: la organización explica cómo participar y cuál es la brigada más cercana en la web de Verdegaia.
Idea recogida del proyecto de las Brigadas Deseucaliptizadoras (Fundación Montescola y Verdegaia)
De ornamental a plaga: cómo el eucalipto conquistó Galicia
Originario de Australia, el eucalipto llegó a Galicia en el siglo XIX como especie puramente ornamental. No se convirtió en un problema hasta que, durante el franquismo, la apuesta por la industria papelera y la instalación en la ría de Pontevedra de la fábrica de la empresa nacional de celulosa Ence dispararon su cultivo. A ese impulso se sumó, según denuncia Evans, el reiterado incumplimiento de los planes forestales, de la normativa de montes e incluso de la propia moratoria autonómica.
El eucalipto, insiste, «es solo la punta del iceberg» de lo que ocurre en los montes gallegos, donde también avanzan la acacia negra, la mimosa o la falsa acacia. Se trata de un problema de gran dimensión económica y social, sobre todo por el riesgo que estas especies pirófitas suponen ante los incendios.
es la superficie que ocupaba el eucalipto en Galicia según el Inventario Forestal Continuo de 2024, por encima de las 409.026 hectáreas de 2022. Pese a la moratoria vigente, la especie ha seguido creciendo.
Un dictamen científico ignorado
En 2017, el Ayuntamiento de Teo (A Coruña) solicitó al entonces Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente que el eucalipto se incluyera en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras. El caso pasó por el Comité Científico de Flora y Fauna Silvestres, que el 1 de diciembre de 2017 dictaminó por unanimidad el carácter invasor de todas las especies del género Eucalyptus destinadas a explotación forestal y recomendó su inclusión en el catálogo (puedes consultar el dictamen y el catálogo en la web del Ministerio).
Sin embargo, el Gobierno desoyó la recomendación científica: pocos días después, la Subdirección General de Política Forestal emitió un informe contrario y la solicitud fue desestimada. El eucalipto sigue sin figurar como especie invasora en España.
La moratoria que iba a vencer, y que se prolongó hasta 2030
En julio de 2021 entró en vigor en Galicia una moratoria que prohibía las nuevas plantaciones de eucalipto, incluida en la ley de recuperación de la tierra agraria. Estaba previsto que venciera el 31 de diciembre de 2025. En octubre de ese año, sin embargo, la Xunta decidió prorrogarla hasta 2030, aunque con dos excepciones que permiten nuevas plantaciones: sustituir masas degradadas (con límites de superficie) y reemplazar pinos afectados por la plaga de la banda marrón. La medida, defendida por la Consellería do Medio Rural con el argumento de aumentar la productividad del monte, fue criticada por parte de la oposición y de sectores ecologistas, que la consideran una «pseudomoratoria».
El debate no es menor. Buena parte de la expansión del eucalipto se produce, además, dentro de espacios protegidos: en el Parque Natural de las Fragas do Eume su presencia creció con fuerza en las últimas décadas mientras retrocedía el bosque autóctono.
Del voluntariado a la restauración a gran escala
Entre las organizaciones que apoyan a las brigadas está el proyecto europeo Life Terra, centrado en reforestación y restauración de ecosistemas. Según Luis Suárez-Llanos, gerente de proyectos de Life Terra, la iniciativa ha prestado a la Fundación Montescola asesoramiento y financiación para planificar sus plantaciones. En cinco años, Life Terra ha plantado en Europa más de 1,5 millones de árboles y arbustos de forma directa, una cifra que se eleva a 40 millones sumando las colaboraciones con terceros.
El caso de Froxán resume una idea de fondo: frente a la plantación masiva y homogénea que multiplica el riesgo de incendio, un mosaico diverso de frondosas autóctonas, recuperado con paciencia y trabajo vecinal, genera montes más resilientes. «Con muchísimos más recursos, los que tienen las administraciones, esto se podría hacer a una escala mucho mayor y más rápido»,

